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Alentejo, tierra hermana portuguesa. Frontera ibera intemporal

domingo 01 de julio de 2018, 17:03h
Alentejo, frontera de Extremadura. Tierra ancestral de dehesas pobladas de gentes hospitalarias que ora et labora la sitúan en primer plano de elaboraciones enológicas de calidad. Alentejo, la región portuguesa que tres décadas atrás apenas era conocida por el formidable valor del mejor corcho extraído de sus alcornocales…
Alentejo, tierra hermana portuguesa. Frontera ibera intemporal
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Alentejo, tierra hermana portuguesa. Frontera ibera intemporal. A sus buenas gentes mi recuerdo entrañable.

VIAJE AL ALENTEJO

Alentejo, frontera de Extremadura. Tierra ancestral de dehesas pobladas de gentes hospitalarias que ora et labora la sitúan en primer plano de elaboraciones enológicas de calidad. Alentejo, la región portuguesa que tres décadas atrás apenas era conocida por el formidable valor del mejor corcho extraído de sus alcornocales… Y por un inmenso embalse, Alqueva, que en ese tiempo no acababa de concluir su gigantesca construcción. Alqueva, hoy en día, es el pantano más grande de Europa en capacidad y almacenamiento, con una extensión próxima al centenar de kilómetros.


Lago Alqueva

Parto del aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid para aterrizar en el de Lisboa. Daniel L. Pose, experimentado filmaker, hace la merced de acompañarme porque suyas serán las fotos que preciso para ilustrar el relato que inicio. Le agradezco que asuma la conducción de un Fiat Punto que nos llevará quinientos kilómetros visitando localidades, monumentos, bodegas y refectorios alentejanos, disfrutando del paisaje y paisanaje de esta hermosa región portuguesa. Demora inesperada, en los tramites del alquiler del auto, retrasan nuestra partida hacia Evora, imposibilitando asistir al primer almuerzo concertado con un grupo de colegas brasileños y belgas, que desde ahora y hasta el final serán compañeros de nuestro periplo gastroenológico en Alentejo. Pasamos de largo Evora, su capital, y reparamos fuerzas en un merendero del camino. Media la tarde cuando arribamos al destino, un bonito hotel rural de nombre Horta da Moura (El Jardín de La Mora).

Fortaleza Monsaraz

Iglesia

Se encuentra próximo a Monsaraz, la población medieval amurallada que se alza en la cumbre de una montaña que vemos cercana desde Horta da Moura, que será a partir de ese momento, y hasta nuestro regreso, el campamento base de todos los desplazamientos del reducido grupo mediático internacional del que formamos parte. Sin apenas darnos tiempo, y recién llegados a Horta da Moura, nos incorporamos al sexteto de belgas y brasileños, que inician la visita una de las bodegas más importantes de Alentejo, estreno de nuestro itinerario portugués.

Vinos CARMIM

Monsaraz

Llegamos a CARMIM bodega cooperativa que se distingue por la cantidad y calidad de sus elaboraciones; se encuentra ubicada en Reguengos de Monsaraz, una población distante unos dieciséis kilómetros de nuestra Horta da Moura. Recién llegados nos ofrecen una cata de sus vinos comentados por su enólogo, y es preludio de una fastuosa cena - larga y nada estrecha -, muy bien asistida de los mejores vinos tranquilos de CARMIM… De los tres colores, aunque tampoco faltó un elegante espumoso y un delicado vino dulce para el postre. Fue muy grata la compañía del Presidente del Consejo de Administración de CARMIM don Miguel Feijao, satisfecho yorgulloso de sus elaboraciones que ya se distribuyen por medio mundo (y don José Calixto, Alcalde–Presidente -, de Reguengos de Monsaraz, que junto al resto de su corporación, nos acompaño la mayor parte del tiempo de nuestra estancia enoturística alentejana, brindándonos afectuosas muestras de calidez y hospitalidad). En la cena de CARMIM, a cada plato le acompañó un vino diferente, comenzando por los estupendos blancos hechos con castas autóctonas, para seguir a continuación con unos tintos paisanos, monovarietales al 100%, no menos formidables. También disfrutamos de algún que otro vino ensamblado con variedades bordelesas, y con nuestro tempanillo, que ellos llaman aragonez. La ingesta de solidos y líquidos estuvo amenizada por un improvisado cante alentejano que interpretaron a coro nuestros anfitriones. (Típico de la región de Alentejo, este cante tiene su origen en el canto improvisado que interpretaban los esforzados mineros lusitanos, al igual que los cantes que desde niño escuche interpretar en mi Cartagena natal, originarios de las cercanas minas en La Union).

Horta da Moura,

Visita a Monsaraz. Sucedió la mañana del siguiente día tras el desayuno. Horta da Moura, nuestro hotel, se asienta en la falda de la montaña distante un par de kilómetros de Monsaraz. Allá en lo alto, podíamos ver con nitidez la imponente torre, y las murallas de esta bonita localidad histórica del Alentejo portugués. Trepamos en auto hasta la puerta principal de la ciudadela, y una vez intramuros admiramos la seguridad defensiva que el recinto amurallado brindó por siglos a sus moradores. Ajena al paso del tiempo Monsaraz es historia viva puesta al día, con sus empinadas calles irregularmente empedradas. En mitad del recorrido nos topamos con Nossa Senhora da Lagoa (Nuestra Señora de Lago) una imponente iglesia de planta cuadrangular, que supera con mucho lo que son las reducidas dimensiones de Monsaraz. El santo lugar alberga una enorme tumba, labrada en mármol rosa, donde yacen los restos del caballero templario Gomes Martins Silvestre, que había sido alcalde de Monsaraz y se ocupó de fortificarlo. A los lados de las calles, y en dirección a cualquiera de las cinco puertas que circundan sus murallas, surgen de la mismísima roca de pizarra y granito que forman la montaña donde se levanta el pueblo, casitas bajas, a la que se encaraman trepando por sus fachadas primorosamente encaladas, alguna buganvilla o un emparrado de vitis vinífera. La privilegiada posición dominante de este enclave medieval queda bien definida por sus solidas murallas perimetrales, y el castillo, con su imponente torre del homenaje que se divisa, como advertí, desde bien lejos. Monsaraz domina al sur, desde la altura, una vasta extensión de lamina de agua, salpicada de infinidad de lagunas e islotes, tributo líquido del Guadiana a Alqueva. Del lado contrario, desde la muralla opuesta, se extiende una infinita llanura poblada de vides, olivares, encinas y alcornoques por todo lo que la vista alcanza.

Museu Do Fresco de Monsaraz

Museu Do Fresco de Monsaraz El museo se encuentra en una casita en planta de tamaño medio, y única estancia, en Monsaraz justo al lado de la iglesia. El edificio debió acoger una institución eclesiástica, en un periodo datado en el transcurso de los siglos trece y catorce. Pasado el tiempo, al rehabilitar la casa, se descubrió casualmente en la pared frontal de su acceso por la calle, una pintura que había sido tapada por una delgada capa de yeso encalado. La obra pictórica había sido realizada con la técnica del fresco, representando en su parte superior una figura divina (pantocrátor), y justo a sus pies, un alto prelado eclesial impartiendo justicia terrenal. El mandatario eclesiástico está representado con dos caras que miran en sentido contrario. En una de ellas, y a uno de sus costados, el prelado imparte justicia al pueblo llano de manera imparcial y justa; al otro costado con el rostro girado en sentido opuesto, el dignatario se envicia y corrompe adoptando una actitud injusta, al exigir al justiciable algo más que diezmos y primicias. Con esta pintura, única en el mundo cristiano, el artista, quiso mostrar a un pueblo analfabeto e inculto, el sentido de la verdadera naturaleza humana que es resumen de lo bueno y lo contrario. Y consecuentemente de la rectitud y moralidad, representada por la justicia eterna simbolizada en el ser divino (pantocrátor), que todo lo ve y evalúa con justa integridad, por encima de las carencias y defectos del ser humano… aunque el desafuero lo ejerza un vicario eclesiástico. Asombrados por la contemplación de la pintura al fresco, y pensativos con la moraleja que representó al pueblo llano en su día, nos asomamos de nuevo a las murallas de Monsaraz y desde lo elevado de su atalaya contemplamos de nuevo la lámina de agua salpicada de islotes que Alqueva derrama al horizonte. Llamados por la magnitud de su contemplación quisimos aproximarnos al Centro Náutico de Monsaraz, distante solo unos kilómetros de sus murallas. El Centro Náutico está dotado con puntos de atraque de embarcaciones de recreo, integra una playa de lago interior con restaurantes y zonas de aparcamiento, y es uno de los lugares de esparcimiento de agua dulce más apreciados por los aficionados portugueses a deportes náuticos. El Centro Náutico y sus alrededores son un enclave pintiparado para el turismo de naturaleza, y un lugar privilegiado para la el avistamiento, parada y fonda, de la avifauna emigrante en sus citas anuales.

Nuestra siguiente cita enológica consistió en una visita a Adega Heredade do Esporao, DOC Alentejo, situada en Reguengos de Monsaraz. La finca donde se encuentra la bodega, adoptó desde sus inicios practicas de agricultura ecológica y una producción integrada en sus cultivos. Sus 700 hectáreas están dedicadas fundamentalmente a viñedos y olivares, produciendo exclusivamente aceite de oliva virgen extra, extraído de sus cuatro variedades de aceitunas autóctonas, procedentes de Heredade do Esporao y de la Región de Douro. En este último enclave de Quinta dos Murças DOC Douro, la empresa portuguesa posee viñedos, olivares, almendros y naranjos igualmente ecológicos, aunque en menor proporción que en Alentejo (Reguengos de Monsaraz). Visitamos los viñedos de la bodega alentejana que alberga unas cuarenta variedades, en su mayoría castas autóctonas. Destacan las blancas roupeiro, viosinho, y la aromática verdelho, uva traída de Madeira. Entre las variedades tintas de Heredade do Esporao, destacan: touriga nacional, syrah, petit verdot, touriga franca, castelão, moreto, trincadeira y nuestro tempranillo que ellos llaman aragonez.

La vinificación de su amplio porfolio de vinos, la hacen con métodos variados y practicas innovadoras, al tiempo que conservan métodos artesanales ancestrales realizados por griegos y romanos, como es la elaboración en tinajas de arcilla-barro (talhas en portugués), o con gigantescos depósitos de cemento desnudo, sin cobertura interna de resina epoxit. Pero Heredade do Esporao, como no podía ser de otro modo, incorpora las prácticas actuales de fermentación controlada por camisas de frio en depósitos de acero inoxidable. También, y dependiendo del tipo de vino, la bodega portuguesa evoca practicas ancestrales vinificadoras, como es la pisada de la uva a pie desnudo, realizada en sus enormes lagares de mármol rosa. La fermentación es controlada en nave abierta, con plena aireación, para que el denominado “tufo” proveniente de la fermentación no afecte la salud del personal de bodega. Espectacular es su impresionante sala de barricas subterránea, para la crianza de los vinos de calidad que Heredade do Esporao alberga en su sancta sanctorum. Allí pudimos disfrutar de unos aromas inconfundibles y de la temperatura adecuada para la crianza del vino.

Vinos Esporao

El vino dormía en barricas de doscientos cincuenta litros de capacidad, y filas de cuatro andanas perfectamente alineadas. Unas y otras habían sido fabricadas con maderas de roble de prestigiosas tonelerías francesas y albergaban en su interior tostados diferentes para la adecuada crianza de cada vino. Sin embargo, y sea cual fueren las practicas y técnicas de elaboración los vinos de Heredade do Esporao, una vez embotellados, permanecen en reposo el tiempo necesario para finalizar su maduración antes de ser comercializados. Nuestra despedida de la acreditada bodega portuguesa consistió en un formidable almuerzo servido en el restaurante de la Casa por un chef portugués de campanillas. Las delicias sólidas estuvieron muy bien acompañadas en el trayecto líquido: un espumoso servido en el aperitivo, y su variada gama de excelentes vinos blancos y tintos.

Apenas sin solución de continuidad, y esa misma tarde, giramos visita al Salón de Vinos VINIREGUENGOS. La cita tuvo lugar en el Pavellón Multiusos de Reguengos de Monsaraz, y estuvimos acompañados de su Alcalde-Presidente don José Calixto (Allí se congregaron todas las bodegas y elaboradores de Alentejo con sus vinos tranquilos espumosos, dulces, y destilados. Charlamos con bodegueros y enólogos y probamos algunas de sus estupendos vinos, los blancos de esta región son imbatibles por su gran calidad, y se elaboran en su mayoría con castas portuguesas. (A pesar de su limitada extensión, nuestro vecino ostenta el record de ser el segundo país, tras Macedonia, con más variedades de vitis vinífera cultivadas. La mayoría de ellas autóctonas). Posteriormente a la visita a VINIREGUENGOS, y en el interior del complejo que alberga el Pavellón Multiusos de Reguengos de Monsaraz, asistimos a una cena en un quiosco al aire libre invitados por nuestro alcalde anfitrión.

Se celebraba la festividad de San Antonio, patrón de Lisboa y de Reguengos de Monsaraz, y es costumbre tomar una sardinada, acompañada de ensalada, o de carne a la brasa y del estupendo vino de la zona. El amplísimo recinto ferial se llenó de familias, nativas y venidas del entorno de Reguengos, que disfrutaron como nosotros, de lo que ofrecían las atracciones de feria y los variados chiringuitos que se alineaban a ambos lados de su kilométrico paseo principal. Concluyó la velada, de madrugada, con el espectáculo de un formidable grupo portugués de música moderna que interpretó su repertorio con un directo impresionante. Cansados, pero encantados del transcurrir de la jornada, todavía tuvimos oportunidad de hacer astroturismo presenciando las estrellas en el OLA (Observatorio Lago Alqueva); desde este privilegiado, lugar y algún otro de la región alentejana y debido a la ausencia lumínica, pudimos contemplar la belleza y magnificencia del firmamento sobre nuestras cabezas. Cansados, regresamos a Horta da Moura… que el siguiente, y último día de estancia en Alentejo visitaríamos Ervideira otra prestigiosa bodega próxima a Reguengos de Monsaraz.

Su propietario Duarte Leal da Costa, la ha puesto en primer plano de la actualidad con elaboraciones de gran calidad y sus innovadores Vinos del Agua. Cuatro generaciones de bodegueros exhiben su pedrigri de excelencia internacional en el mundo del vino según exhibe el árbol genealógico de Ervideira. (…Y el caso, es que Ervideira no fue ajena a las consecuencia que trajo la denominada Revolución de los Claveles, con la consecuente requisa y expropiaciones de tierras y mayorazgos que estaban en manos de la aristocracia portuguesa). No obstante, en la actualidad Duarte Leal da Costa está recomprando a vecinos - y adjudicatarios de entonces -, algunas de las fincas que fueron patrimonio familiar, y otras anexas, con objeto de unificar, una parte, de lo que tiempo atrás constituyó el emporio agroenológico de Ervideira.

Con la marca Conde de Ervideira se elaboran blancos y tintos de guarda de una gran calidad. Nuestro anfitrión Duarte nos recibió con gran amabilidad y elocuencia en perfecto castellano mostrándonos las instalaciones de elaboración y crianza de su bodega Ervideira, mostrándonos al punto, sus dotes de gran comunicador… y bonhomía. Posteriormente nos condujo a su amplia y bonita aula de cata, recién inaugurada, que es también la exposición y lugar para la venta de los vinos de Ervideira, para comenzar una dilatada cata de blancos y tintos dirigida por Duarte. Cayeron una docena de sus vinos, acompañados de curiosidades y anécdotas enológicas que relataba su jovial propietario. También probamos diferentes embutidos portugueses y un excelente chorizo, que supimos está asesorado y elaborado por compatriotas nuestros, que fueron contratados por la industria cárnica portuguesa.

Los Ervideira catados fueron vinos muy diferentes debido a su forma distinta de elaboración. Vinos todos ellos de una gran calidad. Tras la prueba de los vinos, dimos buena cuenta de un surtido de estupendas viandas muy bien cocinadas. Duarte nos animó acompañarlas de los vinos de nuestra preferencia que ya habíamos seleccionado en la cata precedente. Llegados a este punto, es menester volver hacer mención de los famosos Vinos del Agua de Ervideira que habíamos probado con nuestro bodeguero amigo.

Los Vinos del Agua están alcanzando una merecida fama por su diferencia organoléptica respecto a los vinos que han llevado una crianza más convencional; y esto es debido a su original forma de maduración, que tiene lugar inmersos a diferentes profundidades del cercano embalse de Alqueva. Los Vinos del Agua se denominan así, porque una vez embotellados se introducen en jaulones de gran capacidad para sumergirlos en el Lago de Alqueva, en lugares acordados con la administración regional. Crianza y profundidad deben ser estrictamente observados para cada tipo de vino, aunque el tiempo necesario de crianza suele ser un año. Transcurrido el tiempo adecuado, se sacan los pesadísimos jaulones por medio de enormes grúas, con maniobras complicadas pero ya suficientemente testadas. Una vez comprobado que los corchos especiales con los que han sido selladas las botellas no han sufrido deterioro debido a la presión ejercida en las profundidades, se limpian las botellas y tras pasar un tiempo en botellero, se etiquetan para su comercialización. Ervideira comercializa sus vinos con diferentes marcas…. Mencionaré un vino blanco de nombre Invísivel, único por su rareza y gran calidad, hecho de una uva tinta bien conocida por nosotros: el tempranillo (¿recuerdan que allí le llaman aragonez?). Pues bien, a pesar de que existe una variedad blanca de tempranillo, Invisível procede de la variedad tinta.

Eso sí, vinificada como si de un blanco se tratase, del mismo modo que hacen los franceses con la pinot noir para la obtención de los vinos base blancos, en la Región de Champagne. Ervideira utiliza una mayoría de uvas autóctonas portuguesas: trincadeira, castelao… pero también otras uvas foráneas: alicante bouschet, aragonez, sirah… tanto en sus vinos monovarietales, como los ensamblados con diferentes variedades. Sus marcas: Conde D’ervideira Vinho da Água (DOC Alentejo); Vinhas D’ervideira Ediçao Especial (DOC Alentejo), Invísivel; y los denominados Vinos Regionales, como son: Lusitano, Terras D’ervideira, y el vino joven S de Sol.

La tarde de nuestra última jornada estuvo dedicada al megalitismo visitando alguno de los varios monumentos prehistóricos megalíticos que se encuentran ubicados en el entorno de Monsaraz. Concluimos la estancia el Alentejo con la invitación de nuestro alcalde benefactor, a una corrida de rejones en la plaza de toros de Reguengos de Monsaraz, con la intervención de los cabaleiros Joao Moura, Pablo Hermoso y J. Moura Caetano que lidiaron, sin rejón de muerte, seis toros, seis, de la conocida ganadería portuguesa M. Guiomar Cortes Moura. Dos grupos de jóvenes, Forcados Amadores (aficionados), de las poblaciones de Montemor y Monsaraz, rivalizaron en la ejecución de la suerte taurina denominada pegas de caras”. Cada grupo, cumplió en tres ocasiones con el difícil tramite de controlar la embestida del toro e intentar dominarle. Todos ellos cumplieron con diferente suerte su esforzada faena, y nosotros agradecimos vivamente con un sonoro aplauso, “la pega” que nos brindaron aquellos valientes mozos de Monsaraz.

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