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Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia elaboran su primera cosecha de Macán en la nueva bodega de Samaniego

miércoles 05 de octubre de 2016, 23:27h
La nueva bodega permitirá mejorar la calidad de sus vinos de la Rioja y aumentar la producción hasta las 350.000 botellas
Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia elaboran su primera cosecha de Macán en la nueva bodega de Samaniego
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Las familias Benjamin de Rothschild y Álvarez, accionistas de bodegas míticas en Burdeos y propietarios de Vega Sicilia respectivamente, han concluido recientemente las obras de su nueva bodega en Samaniego (Rioja Alavesa) donde elaborarán la cosecha de este año que saldrá a la venta a partir de 2020. Con una inversión total de 22 millones de euros, la nueva bodega permitirá mejorar la calidad de sus vinos –Macán y Macán Clásico-, obtener una mejor expresión de todas sus parcelas y aumentar la producción hasta las 350.000 botellas, siempre en función de las cosechas y del control de calidad que caracterizan los vinos de estas dos familias.

Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia

La nueva bodega, situada a los pies de Sierra Cantabria y junto al valle del Ebro, ha sido construida en una parcela rectangular de cinco hectáreas en la que se ha levantado un complejo de tres edificios con más de 9.000 metros cuadrados construidos. A las naves de elaboración, envejecimiento y expedición llegarán las uvas procedentes de 100 hectáreas compradas hace doce años y repartidas por San Vicente de la Sonsierra, Samaniego, Laguardia, Labastida, Elvillar, Abalos, Navaridas y Kripan.

El diseño de la bodega ha buscado “simplificar ideas y conceptos, diseño y formas, materiales y colores, en definitiva hacer simple lo complejo”. Las instalaciones combinan la funcionalidad y la innovación con la belleza, la armonía y la sostenibilidad, siempre con el objetivo de mejorar la calidad de los vinos”.

La bodega consta de tres naves principales (Elaboración, Envejecimiento y Expedición) separadas entre ellas para dotarlas a cada una de sus necesidades específicas y, gracias a la pendiente del terreno, la gravedad impulsará el vino de una sección a otra. Las naves están articuladas y conectadas por un eje que recorre la bodega de un extremo a otro, lo que permitirá atravesarla sin interferir en los procesos que se llevan a cabo en cada una de ellas, disfrutando del placer de pasear por un camino que literalmente constituye el tiempo que lleva transformar la uva en vino.

La Nave del Agua (Elaboración) está situada en la parte alta de la parcela y será la que reciba la uva. La Nave de la Tierra (Envejecimiento), en el centro, requiere paz, silencio y tiempo. Y la Nave del Sol (Expedición) será el último paso en el que el vino verá la luz. Los dos naves principales (Agua y Sol), muy parecidas pero no idénticas, representan a Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia, la primera orientada a Francia y la segunda hacia la ribera del Duero. La tercera nave (Tierra), el nexo de unión entre las dos familias, representa la tierra de la Rioja alavesa.

Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia

La primera cosecha de Macán 2009 salió al mercado en la primavera de 2013. Fueron en total 90.000 botellas de Macán y Macán Clásico que se agotaron en semanas. Durante estos tres años las cosechas se han elaborado en una bodega alquilada en Leza. La nueva bodega permitirá aumentar la producción de los dos vinos a las 350.000 botellas al año, siempre en función de las cosechas y de sus procesos de calidad. De hecho de los 22 millones que ha costado la bodega, 16,5 millones han sido destinados a la ejecución de la obra y 5,5 millones a la inversión de todo el proceso industrial y a la más avanzada tecnología para garantizar la calidad de los vinos.

La bodega cuenta en su nave de elaboración con 25 depósitos de acero inoxidable y 20 tinas de roble francés con capacidad de 10.000 litros cada uno. La nave de homogeneización y envejecimiento cuenta con 11 depósitos más de acero inoxidable, además de 800 barricas de envejecimiento.

Ariane de Rothschild ha explicado: “Nos encantó la filosofía de trabajo de Vega Sicilia y Pablo Álvarez. El proyecto es la unión de dos familias que piensan igual. En aquel momento, antes de que nos sacudiera la crisis, pocos se planteaban invertir a tan largo plazo. Dijimos que este iba a ser un vino para nuestros hijos que, con el paso de las generaciones, tendría la categoría de mítico. Y después de las tres primeras cosechas y la excelente acogida del mercado, no me cabe duda de que lo vamos a conseguir”.

Pablo Álvarez añade: “Lo primero, lo más largo y lo más caro fue comprar las tierras. Buscábamos lo mejor y elegimos la zona de San Vicente de la Sonsierra y Samaniego. Allí adquirimos 100 hectáreas de viñedo y 30 hectáreas de terreno para poder mantener permanentemente en producción las 100 hectáreas de cosecha. Todo ello mediante 70 operaciones de compra que llevamos a cabo discretamente para no levantar sospechas. Y elegimos cepas con al menos 35 años de edad”.

“La tierra es clave pero es sólo el principio. Después hay que cuidar la viña, seleccionar la uva que deja cada cepa y elaborar un vino, siguiendo el estilo bordelés -de primer y segundo vino-, como se ha venido desarrollando en Burdeos desde el siglo XIX. Y el tiempo. El tiempo es fundamental para obtener un gran vino”, añade Pablo Álvarez.

Será una bodega que aúne lo mejor de dos tradiciones vinícolas con el mayor respeto por una tierra ancestral. Un proyecto que recoge la sabiduría centenaria de sus fundadores y la materializa en un edificio vanguardista que responde a las actuales necesidades de una actividad que estas dos familias han convertido en un arte.

Benjamin de Rothschild y Vega Sicilia

La familia Benjamin de Rothschild es una tradicional corporación en los mercados financieros con ramificaciones en el mundo del vino. Es accionista de Château Lafite y propietaria de la Compagnie Vinicole Baron Edmond de Rothschild, que incluye Château Clarke y Château des Laurets, en la región de Burdeos, y tres bodegas más en Sudáfrica, Argentina y Nueva Zelanda.

La familia Álvarez es propietaria de Tempos Vega Sicilia, en la que están integradas las bodegas Vega Sicilia (Único, Valbuena y Reserva Especial) y Alión, ambas en la Ribera del Duero, Pintia –Toro- y Oremus –en la región de Tokaj en Hungría-.

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