1 de octubre de 2020, 9:28:07
Salud/Nutricion


Nuevo estudio revela una dieta que podría ayudar a controlar el apetito

Por Jose Adolfo Coma

Con el comienzo del verano, 7 de cada 10 españoles se someten a dieta, y el 53% de la población que hace dieta muestra síntomas de ansiedad. Las conclusiones de este nuevo estudio muestran los alimentos que pueden ser perfectos aliados para reducir esta sensación.


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Consumir alimentos ricos en grasas poliinsaturadas (PUFAs), como las nueces, podría provocar cambios favorables en las hormonas del apetito, aumentando la sensación de saciedad durante más tiempo. Este es el resultado de una nueva investigación publicada en Nutrition que evaluó las respuestas fisiológicas de un grupo de millennials (con edades de 18 a 35 años) a quienes se les asignó una dieta rica en PUFAS, incluyendo alimentos completos tales como nueces, salmón, atún, aceite de linaza, aceite de uva, aceite de canola y suplementos de aceite de pescado. Los participantes que consumieron una dieta rica en estas grasas tuvieron una disminución significativa de hormona que aumenta el hambre y un aumento significativo de la hormona que aumenta la sensación de plenitud o saciedad. Este tipo de cambios hormonales implican mejor control del apetito.

Con el comienzo del verano, 7 de cada 10 españoles se someten a dieta, y el 53% de la población que hace dieta muestra síntomas de ansiedad. Las conclusiones de este nuevo estudio muestran los alimentos que pueden ser perfectos aliados para reducir esta sensación. "Estos resultados nos indican que consumir alimentos ricos en PUFAs, como las que se encuentran en las nueces, podrían cambiar favorablemente las hormonas del apetito por lo que podemos sentirnos más saciados durante más tiempo", asegura la investigadora principal del estudio, Jamie A. Cooper, PhD de la Universidad de Georgia.

La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el azúcar, sal y grasas saturadas y aumentar el consumo de frutas, hortalizas, cereales integrales y frutos secos para mantener una dieta saludable y prevenir la obesidad. Las nueces son únicas entre los frutos secos porque se componen principalmente de ácidos grasos poliinsaturados, con 14 de 19 gramos de grasa total por porción de 30 gramos. Como resultado, son el único fruto seco que contiene una cantidad significativa de ácido alfa-linolénico de origen vegetal Omega-3 (AAL), 2,7 gramos por porción de 30 gramos.

La investigación sobre los beneficios para la salud de los PUFAs sigue evolucionando y recientemente las directrices dietéticas de 2015-2020 para los americanos ha recomendado consumir este tipo de grasas en lugar de grasas saturadas. De igual forma, las guías alimentarias para los españoles recomiendan alimentos que son fuente de estas grasas en el segundo nivel de la nueva pirámide de la alimentación saludable.

Siguiendo las recomendaciones de la OMS para mantener una dieta saludable y en línea con las guías alimentarias españolas, te presentamos opciones de recetas mediterráneas con alimentos ricos en grasas poliinsaturadas para reducir las preocupaciones de verano y comer de forma completa sin que sea en exceso.

Recetas ricas en grasas poliinsaturadas:

Ensalada de quinoa con nueces, aguacate, cilantro y menta

ensalada nueces california

Atún sobre lentejas, cilantro y nueces


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Tataki de salmón y nueces a la vainilla con un toque de lima

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Salmonetes con puré de coliflor y nueces

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el estudio

En el estudio “Hunger and satiety responses to high-fat meals after a high-polyunsaturated fat diet: A randomized trial” (Respuestas de hambre y saciedad en una dieta alta en grasas poliinsaturadas: ensayo aleatorio), los investigadores observaron las respuestas sobre saciedad y hambre fisiológica mediante la medición de cambios hormonales, así como analizaron las calificaciones subjetivas de los participantes a los que les pidieron que indicaran en una escala cuánto hambre tenían o cómo de llenos se sentían y cuánto pensaban que podían comer. Los participantes del estudio que consumieron una dieta rica en PUFAs tuvieron una disminución significativa de la hormona grelina, una hormona que aumenta el hambre y un aumento significativo en péptido YY (PYY), una hormona que aumenta la sensación de plenitud o saciedad. Los participantes registraron incrementos en PYY durante el ayuno y después de una comida. Este tipo de cambios hormonales implican mejor control del apetito. No hubo cambios en las calificaciones subjetivas en la dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados o en la dieta de control.

Los investigadores contaron con 26 hombres sanos y mujeres (con edades entre 18 a 35 años) que visitaron el laboratorio para las mediciones y para recibir sus comidas durante todo el proceso. Al principio del estudio, los participantes fueron medidos y consumieron comidas de prueba, altas en grasas saturadas. Tras ello, los investigadores dividieron a los participantes y a unos les indicaron que siguieran durante siete días una dieta rica en PUFAs y a otros una dieta control, consistente en un patrón comida típica americana.

La dieta rica en PUFAs incluye alimentos completos tales como nueces, salmón, atún, aceite de linaza, aceite de uva, aceite de canola y suplementos de aceite de pescado. Todas las comidas fueron proporcionadas por los investigadores. Después de la dieta de siete días, los participantes consumieron de nuevo comidas de prueba altas en grasas saturadas.

Las dos dietas contenían el mismo número de calorías totales y de porcentaje de calorías derivadas de la grasa, pero diferían en los tipos de grasa incluida. La dieta control estaba compuesta por 7% de grasa poliinsaturada, 15% de grasa monoinsaturada y 13% de grasa saturada, en comparación con la dieta rica en PUFAs que estaba compuesta por un 21% de grasa poliinsaturada, 9% de grasa monoinsaturada y 5% de grasa saturada.

Como con cualquier investigación es importante considerar las limitaciones. Se necesitan estudios más grandes y a largo plazo, así como estudios en diversas poblaciones, para aclarar los efectos en mayor número de población. En el contexto de una dieta de alimentos completos, como la dieta utilizada en este estudio, es difícil discernir si los cambios observados con la dieta rica en ácidos grasos poliinsaturados puede atribuirse a un tipo específico de ácidos grasos poliinsaturados, a un alimento concreto o una combinación de factores dietéticos en general. Se necesitan más ensayos clínicos para determinar la óptima ingesta de PUFAs en la dieta para obtener el máximo beneficio para la salud.

Referencias:

· 1 Stevenson JL, Paton CM, Cooper JA. Hunger and satiety responses to high-fat meals after high polyunsaturated fat diet: a randomized trial. Nutrition. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.nut.2017.03.008

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