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Formentera, el último paraíso del Mediterraneo

sábado 03 de marzo de 2018, 16:42h
Un mar azul turquesa, bancos de arena blanca y el verde oscuro de las praderas de posidonia son los colores con los que Formentera recibe al visitante. La pureza y claridad de sus aguas, filtradas por el mayor y más antiguo ser vivo del mundo, la posidonia oceánica, con sus 8 km de extensión y 100.000 años de edad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece al visitante playas únicas en el Mediterráneo.
Formentera, el último paraíso del Mediterraneo
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FORMENTERA, EL ÚLTIMO PARAÍSO DEL MEDITERRÁNEO

FORMENTERA, EL ÚLTIMO PARAÍSO
Un mar azul turquesa, bancos de arena blanca y el verde oscuro de las praderas de posidonia son los colores con los que Formentera recibe al visitante. La pureza y claridad de sus aguas, filtradas por el mayor y más antiguo ser vivo del mundo, la posidonia oceánica, con sus 8 km de extensión y 100.000 años de edad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece al visitante playas únicas en el Mediterráneo.


Grandes arenales y pequeñas calas que nos recuerdan, por la transparencia de sus aguas, a otras latitudes, destinos lejanos con nombres exóticos. Pero la pequeña de las Pitiusas, como también es conocida, está mucho más cerca y cuenta, además, con otros muchos alicientes para el viajero. Un viajero que, nada más desembarcar en la isla, se quedará hipnotizado por la mágica luz de Formentera, que tiñe todos y cada uno de sus rincones con tonalidades únicas, creando una atmósfera sin igual y difícil de olvidar.


Con temperaturas cálidas en verano, suaves en invierno y escasas precipitaciones, concentradas en primavera y otoño, Formentera cuenta con un clima característicamente mediterráneo. Pero debido a su meridionalidad, es más soleada y árida que sus ‘hermanas mayores’; Ibiza, Menorca y Mallorca. También es la isla en la que mayor incidencia tienen los vientos, al no contar con grandes elevaciones montañosas que obstaculicen su circulación, lo que evita el bochorno de las calurosas jornadas veraniegas permitiendo noches más refrescantes y favoreciendo la práctica de deportes náuticos como la vela o el windsurf.


Debido a su magnífico estado de conservación, las playas de Formentera son propias de una isla casi virgen. Y es que, un 70% de su territorio natural está protegido y apenas ha sufrido modificaciones gracias, principalmente, a que el desarrollo turístico se inició mucho más tarde y ha evolucionado de modo más pausado que en el resto de nuestras costas.


Actualmente, la isla está dotada de infraestructuras turísticas modernas, de carácter familiar y respetuosas con el medio ambiente. La posibilidad de situarse al borde del mar, mirar hacia un lado y otro el paisaje costero sin contemplar apenas edificaciones, excepto algunos núcleos de población y pequeños hoteles con encanto, es un privilegio que sólo se puede experimentar en un lugar como Formentera, donde la protección del medio ambiente siempre ha sido una premisa de sus habitantes, una forma de vida en perfecta armonía.


TURISMO ACTIVO
La Pitiusa menor cuenta con 83 km2 cuadrados de superficie terrestre incluyendo los islotes menores y ofrece un relieve en el que destacan dos elevados promontorios rocosos unidos por un istmo central de escasa altitud. La zona norte de la isla se encuentra incluida en el Parque Nacional de Ses Salines de Ibiza y Formentera, y en ella predominan los humedales, entre los que destaca el Estany Pudent, con una superficie de 3,3 km2, el Estany des Peix, con 1 km2 y las Salinas. Los bosques de sabinas y pinos salpican toda la superficie terrestre y los sistemas de dunas predominan en las costas arenosas integrando un conjunto que garantiza la diversidad y exuberancia paisajística.


La combinación de aguas cristalinas y un extraordinario fondo marino con una costa diversa y sugestiva geológicamente, además de una flora y una fauna ricas y variadas constituyen un lugar privilegiado para la
práctica de actividades al aire libre. La oferta de turismo activo se ha incrementado y diversificado en los últimos años y cada vez cuenta con más adeptos, desde los profesionales que hacen de Formentera su
base de entrenamientos hasta quienes acuden para probar por primera vez estas prácticas o quienes simplemente contemplan los eventos de turismo activo que tienen lugar en la isla como una posibilidad más de disfrute.


SUBMARINISMO
Entre Ibiza y Formentera se encuentra la mayor pradera de posidonia oceánica del Mediterráneo con una superficie total de 700 km2 y que fue declarada en 1999 bien natural por la Unesco. En la zona más septentrional de Formentera se encuentra el mayor ejemplar de posidonia que se conoce, y que cuenta con 8 km de longitud y 100.000 años de antigüedad. Preservada por la Reserva Marina de Es Freus d’Eivissa i Formentera, es un área especialmente recomendada para la práctica del submarinismo.


El filtrado que la posidonia hace del agua confiere una claridad única, que permite apreciar a la perfección las caprichosas formaciones rocosas, cuevas, evocadora vegetación y una enorme diversidad de especies marinas, que van desde pulpos, barracudas, lenguados, meros, sargos, salmonetes, morenas, congrios, gallos, sepias y doradas hasta estrellas de mar y esponjas y, aunque más difíciles de avistar, también tortugas marinas y delfines.


Grandes eventos como la Semana de la Fotografía Submarina de Formentera (www.semanafotosubformentera.com) contribuyen a hacer más conocido el submarinismo en la isla.


KAYAKING
La alternancia de acantilados medios y altos, zonas rocosas y humedales con playas y calas de arenas blancas tienen como resultado una costa de gran diversidad geomorfológica, muy atractiva para los amantes del kayak de mar. Una disciplina de aventura y contacto con el mar que no requiere de una gran formación inicial para travesías cortas y que permite combinar una actividad física con ocio y diversión. Puede realizarse, además, en familia con amigos, puesto que hay diferentes tipos de embarcaciones individuales y dobles.

Solo desde el mar son plenamente visibles las numerosas cuevas y oquedades que forman las calcáreas y, por tanto, solo desde ahí se puede penetrar en rincones de difícil acceso y extraordinaria belleza, lo que contribuye a sumar adeptos a esta actividad, que se puede realizar en distintas escuelas, que imparten cursos de iniciación y alquilan equipos para realizar travesías por libre. Además, han desarrollado un amplio programa de excursiones para visitar las cuevas más recónditas en el litoral, si bien una de las preferidas por los visitantes es la ruta para ver la puesta de sol. En total, existen seis rutas de kayak recomendadas por su interés paisajístico y cuyo recorrido puede realizarse en media jornada.



La isla es sede de importantes eventos y competiciones en esta disciplina. Así, en los años 2010 y 2011 acogió el Campeonato Mundial de Kayak de mar, la mayor competición de su especialidad. Organizadas por la Escuela Municipal de Vela, ambas ediciones contaron con numerosos palistas internacionales, que destacaron la idoneidad del emplazamiento para el disfrute de este deporte.


WINDSURF Y NAÚTICA
Los 66 km de litoral de Formentera, así como los vientos que registra y la diversidad de condiciones en las estaciones conforman un paisaje idílico para la navegación a vela. Sus distancias son, además, lo suficientemente cortas como para desplazarse de Norte a Sur de la isla en una sola jornada.

Durante el periodo estival reinan los vientos ligeros o medios, de entre 5 y 15 nudos, y son principalmente de componente Este. Durante el invierno, encontramos generalmente viento de componente Oeste y en todos sus extremos, desde temporales con vientos superiores a 30 nudos a la absoluta calma. Así, Formentera se convierte en lugar idóneo tanto para la iniciación como para navegantes expertos, y tanto para la navegación en crucero en familia como para la deportiva.

Debido a sus condiciones para la práctica y la tecnificación deportiva, incluso deportistas expertos han instalado en Formentera su base de entrenamiento. En 2007, la Escuela Municipal de Vela de Formentera fue sede del Campeonato del Mundo de Windsurfing de varias categorías y desde 2006 siempre ha tenido medalla o podium en las categorías ‘Youth’ de los Campeonatos Mundiales.

formentera2018


SENDERISMO
Bosques de sabinas sinuosas, paisajes rurales salpicados de higueras con un estalonado único, sistemas dunares con una flora autóctona, salinas y humedales en los que practicar la observación de las aves, acantilados de caprichosas formas moldeadas por la acción del viento y del mar y largas playas de arena fina. Todos estos atractivos unidos a la especial morfología de Formentera, le dotan de un atractivo especial para la práctica de actividades en la naturaleza, especialmente en primavera y otoño, cuando la explosión de color y luminosidad no dejan indiferente a ningún visitante.

Para la práctica de senderismo existen multitud de opciones, entre las que destacan: - Circuitos verdes. Existe un total de 32 circuitos verdes señalizados, once de los cuales son polivalentes para realizar a pie o
en bicicleta, que suman 56 km de ruta y ofrecen opciones con distinto grado de dificultad, firme y distancias. Todos ellos permiten admirar el valor paisajístico de la isla, así como otros elementos de interés,
entre ellos campos de cultivo o ganado, molinos, pozos o interminables hileras de muro payés que aún hoy siguen delimitando las propiedades.


Estos caminos, que discurren por toda la isla, conducen a rincones tan especiales como el Faro del Cap de Barbaria, un lugar paradisíaco desde donde se puede disfrutar de una puesta de sol única y que transmite la soledad y libertad de un mar unido al horizonte. - Nordic Walking. Otra fórmula para recorrer los senderos es esta disciplina deportiva originaria de los Páises Nórdicos y que permite, mediante el uso de bastones, caminar con una posición más ergonómica y saludable. Formentera ofrece en las Oficinas de Turismo de la isla bastones sin ningún coste.

- Audioguías. Quienes deseen ampliar el conocimiento acerca del entorno que visitan pueden hacer uso del sistema de audioguías. Una aplicación sobradamente conocida en museos y monumentos para interpretar lo que se está viendo. Estas audioguías se pueden descargar de forma gratuita desde la página web www.formentera.es con información sobre las iglesias, torres de defensa, faros y molinos de la isla, entre otros bienes
culturales.


RUTAS A CABALLO
La orografía de Formentera, su clima y el paisaje salvaje en la mayor parte de su territorio hacen de la isla un sitio ideal para dar largos paseos a caballo. Quienes quieran iniciarse en la práctica de este deporte o bien profundizar en el mundo del caballo encontrarán en las Hípicas de la isla todo tipo de excursiones y cursos de equitación de distintos niveles durante todo el año.

Las Hípicas ofrecen rutas, para jinetes más y menos expertos, con diferente duración. A destacar las siguientes rutas: Ruta de nivel básico se plantea con una hora de duración y está ideada para aquellos que apenas saben montar, por lo que busca que los participantes se relajen y disfruten del paisaje desde la privilegiada grupa de un caballo. Comienza en las cuadras del Centro Hípico y sigue hacia el Oeste en dirección al Estany des Peix. Cruzando la carretera de Porto Salè se coge el sendero que rodea el lago y lo bordea hasta llegar al extremo opuesto. A medida que se avanza por el camino, mucha veces por el borde mismo del agua,
se avista el pueblo de La Savina al otro lado del lago, desde la perspectiva opuesta a la que se obtiene cuando llegamos con el ferry desde Ibiza.


La segunda de las Rutas, de nivel medio-alto, se hace a última hora de la tarde, con el fin de llegar a Cala Saona coincidiendo con la puesta de sol. Durante la primera parte, en la que se cabalga hacia el oeste hasta llegar a Porto Salè, se divisa toda la superficie del Estany des Peix, La Savina y, al fondo, prácticamente todo el Parque Natural de Las Salinas de Ibiza y Formentera y la impresionante isla de Es Vedrá, que destaca en el horizonte con sus imponentes 385 m de altura. Continuando la ruta se atraviesan hermosas zonas rurales, viñedos, campos de trigo y bosques de pinos y sabinas, para llegar a los acantilados de Cala Saona, de un intenso color rojizo debido a su alto contenido en hierro. El ocaso marcará el punto culminante del recorrido, tiñendo el cielo de colores que van oscilando del azul más nítido al rojo más intenso, pasando por todos los tonos intermedios imaginables.


PLAYAS EN FAMILIA
Un paseo por las playas de Formentera puede iniciarse en la península de Es Trucadors, una larga lengua de arena que se estrecha de sur a norte y en la que, en su cara este se encuentra la playa de Levante, en la oeste, hacia el sur, la playa de Es Cavall d’en Borrás y, a continuación, la playa de Illetes. Ésta es, sin duda, la más visitada por los turistas, y no es de extrañar, pues su blanca y fina arena, así como sus tranquilas aguas de color turquesa, cautivan a cualquiera. Aún así, dejando atrás el último aparcamiento autorizado, y caminando unos pocos metros, podemos encontrar muchos tramos casi desiertos, incluso en temporada alta.
Un poco más al norte, Levante e Illetes están tan cerca una de la otra que se puede extender la toalla en medio y contemplar ambas al tiempo. Además, todo este territorio y sus playas se encuentran dentro del Parque Natural de Ses Salines d’Eivissa i Formentera. Por este motivo, para visitar estas playas en vehículo a motor (motocicleta o coche) se tiene que abonar una tasa a la entrada del camino que conduce hasta las playas, mientras que los que acceden a ella a pie, en bicicleta o vehículo eléctrico, lo hacen gratuitamente. Desde la temporada 2016 está prohibida la entrada de quads al Parque Natural.


Migjorn es el otro gran arenal de la isla, cinco km de playa en forma de media luna que abarca prácticamente todo el sur de Formentera. No es difícil, por tanto, encontrar rincones solitarios donde poder disfrutar del sol y el baño. De hecho, esta es una de las playas más frecuentadas por los habitantes de la isla y numerosas familias que buscan tranquilidad.

A continuación de Migjorn, pero protegida por una zona rocosa y escarpada, se esconde uno de los rincones más cautivadores de Formentera, Caló des Mort. Su belleza radica en las casetas varadero (que sirven para guardar pequeñas embarcaciones de pesca y sus aparejos) que alberga y en la montaña que la protege, compuesta de roca caliza y en la que la acción del viento y el mar han creado sinuosas siluetas y diminutas cuevas. Para acceder hasta ella, eso sí, se recomienda consultar antes algún plano detallado de la isla o preguntar a los residentes locales.

Pero la costa de Formentera alberga otros muchos rincones ideales para disfrutar de su cálido sol y sus transparentes aguas. Tal es el caso de Cala Saona, un rincón muy familiar, de aguas poco profundas y rodeada también por un gran número de casetas varadero que le dan un toque singular. Sin olvidar la zona litoral de Tramuntana, un tipo de costa rocosa baja que se puede recorrer, siempre con el calzado adecuado, en busca de pequeños recovecos de arena donde poder disfrutar del baño con plena intimidad.


TRADICIÓN Y SABOR
La isla mantiene presentes sus tradiciones a través de las fiestas y celebraciones populares donde la música, bailes y cantos son protagonistas. Ocasiones perfectas para contemplar el traje tradicional y el ball pagés, y escuchar el cant pagés. Siendo, éstos, rasgos de la Formentera más auténtica, la de sus habitantes autóctonos y sus costumbres.

La ocasión idónea para verlo es el 24 de Junio, durante las Fiestas de Sant Joan, en el Pilar de La Mola. O cuando se acerque el día de Sant Jaume, patrón de la isla, cuya figura se venera desde principios de Julio hasta el 25 del mismo mes.

El modo de vida sencillo y tradicional de las gentes de Formentera se refleja también en su gastronomía. La isla se caracteriza por la práctica de pesca artesanal y basa sus platos en el pescado. El ingrediente estrella es el Peix Sec, pescado salado secado al sol, posteriormente asado y conservado en aceite de oliva. Especialmente indicado para degustarlo con la Ensalada Pagesa, junto con productos de la huerta.
La Sal Líquida es otro de sus productos de reconocida calidad. Se trata de una sal natural proveniente del mar, sin ningún tipo de aditivo, color o sabor. Su alta calidad se debe a la potente filtración, oxigenación y mineralización que ofrece el agua de mar, y a la vez recibe también el efecto de la posidonia oceánica. Se ofrece habitualmente con un práctico sistema de spray, lo que permite pulverizar los alimentos de forma homogénea, favoreciendo la rápida absorción de la sal. Es idea para platos fríos y entrantes, además de una herramienta de creatividad tanto para profesionales de los fogones como para la cocina diaria.
El vino cuenta también con un merecido reconocimiento. Con tradición viticultora desde tiempos inmemoriales, la isla cuenta con 80 hectáreas de viña, en su mayoría plantadas en pie franco (se debe a que sus vides no fueron afectadas por la epidemia de filoxera que destruyó los viñedos europeos en la segunda mitad del siglo XIX). Entre los productores (muchos de ellos elaboran tan solo ‘vi pagès’ para el autoconsumo), destacando las 2 bodegas que tiene la isla: la de Terramoll en La Mola y la de Cap de Barbaria en Cap de Barbaria.


Los higos son otro de los manjares de la isla, junto a la miel, el queso fresco y el biscuit de pan. Entre las recetas más tradicionales destacan, además de la Ensalada Payesa con Peix sec, el Frit de polp (frito de pulpo), el Sofrit pagès (con carne y patatas), los Calamars a la bruta (frito de calamares en su tinta), y el Bullit de Peix (guisado de pescado con patatas).


Muy apreciados son los postres y la repostería en creaciones como el Flaó (tipo de tarta de queso con hierbabuena), las Orelletes (coca o pastel dulce), los macarrones de Sant Joan (con leche y canela), los buñuelos y la Greixonera (pudin).


Cultura y tradición
Además del puerto de La Savina, lugar único de llegada de los viajeros, pues Formentera carece de aeropuerto, merece la pena visitar tranquilamente las principales poblaciones de la isla, enclaves todos ellos de dimensiones reducidas y sencillo urbanismo que han sabido integrarse en el entorno natural que las rodea, sin sobrepasar los límites racionales del ecoturismo.
Tal es el caso de Sant Francesc, donde se encuentra el Museo de Etnografía; Sant Ferran, famoso por su animada agenda cultural y, más concretamente, musical; El Pilar de La Mola, donde se celebra dos días por semana el mercado de artesanía más famoso de la isla; y Es Pujols, el enclave más turístico de la isla, ya que es aquí donde se concentran buena parte de los alojamientos, restaurantes y locales de ocio de Formentera.


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